Aunque cueste mirarlo más que unos segundos, Sony nos demuestra la importancia que da al color en sus anuncios. Acostumbrados a los de la televisión, y sin la espectacularidad que ese medio otorga -recordemos el anuncio de Bravia de la explosión de pinturas por un barrio entero-, en los medios impresos tampoco pasa desapercibido.